Alcoholismo

El alcoholismo o dependencia del alcohol es una enfermedad crónica que provoca que quien la padece sienta fuertes deseos de ingerir bebidas alcohólicas, dejándolos sin la voluntad de poder controlar dichos deseos. Es una enfermedad, no es un síntoma de algún otro padecimiento o problemas emocionales. Se caracteriza por ser progresiva y en ciertos casos, fatal.

La dependencia del alcohol está relacionada con el síndrome de abstinencia, esto quiere decir, que el cuerpo necesitará consumir alcohol para poder funcionar, de no ingerirlo, se presentarán anomalías como temblores, desesperación o inquietud. Asimismo, se relaciona con el síndrome de tolerancia, el cual provoca que el organismo se acostumbre y se adapte para consumir cantidades mayores de alcohol.

El consumo de alcohol puede presentarse de manera continua o intermitentemente, pero desmesurada, y a pesar de que exista una preocupación por parte de quien la padece acerca de su manera de consumo y sus consecuencias, no se tiene el control para dejar de hacerlo.

En el cuerpo, este tipo de padecimientos afecta principalmente al hígado, ya que este es el órgano donde el alcohol se metaboliza en primera instancia. El alcohol al ser metabolizado se transforma en acetaldehído, una sustancia que genera más daños en el cuerpo humano, pudiendo provocar cirrosis. En las primeras semanas de consumo constante, inicia la degeneración grasosa del hígado, si la ingesta continua, la vuelve fibrosa lo que conduce a la cirrosis hepática.

Además, en cuestiones físicas, el consumir alcohol en grandes cantidades propicia a que el ritmo cardiaco se vuelva anormal y a que se genere un aumento en la presión arterial. En el sistema gastrointestinal produce desde hemorroides o diarrea hasta la formación de úlceras e infecciones en el páncreas. Aunado a ello, el sistema inmunitario también se ve afectado por la gran ingesta de bebidas alcohólicas, pues éstas suprimen dicho sistema dejando a las personas que padecen alcoholismo propensas a infecciones.

Así también el alcohol el precursor de diabetes, debido a que provoca una disminución del azúcar sanguíneo. En adición, la malnutrición es también una consecuencia del consumo desmedido de alcohol, pues a pesar de que ciertas bebidas aportan gran cantidad de calorías, el valor nutritivo que contienen es inexistente y al mismo tiempo, puede inhibir la absorción de proteínas y vitaminas, lo cual también deja al alcohólico expuesto a sufrir distintas enfermedades a raíz de la salud deficiente de su organismo.

La causa puede ser el consumo de bebidas alcohólicas de forma regular durante un lapso amplio, donde se genera la sensación de dependencia y síntomas de abstinencia en los días que se deja de consumir alcohol, también es relevante considerar la influencia de distintos factores biológicos, genéticos, culturales y psicológicos.

Resulta importante recalcar que el alcohol se considera una droga, por lo cual, las personas pueden morir a causa de una sobredosis.

Incluso es un causante de accidentes, ya que la mitad de las muertes por accidentes automovilísticos se le atribuyen al alcohol. Las muertes violentas también perfilan dentro de las consecuencias, pues las bebidas embriagantes inhiben el completo uso de los sentidos, lo que en determinadas ocasiones genera conflictos interpersonales.

Se ha observado cómo repercute psicológicamente en niños a pesar de que estos no lo consumas. Los infantes que crecen con figuras paternas alcohólicas son susceptibles a recibir maltrato y abuso por parte de sus progenitores. En otros casos, también se presenta un bajo rendimiento académico o en casos más graves, tendencia a padecer depresión, ansiedad, estrés y baja autoestima, lo que dificulta el desarrollo óptimo del niño.

Como se abordó, el alcoholismo afecta en primer grado al individuo que se conoce como “alcohólico” sin embargo, también genera daños colaterales en sus cercanos al romper lazos familiares o teniendo repercusiones a nivel social.

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